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Bases estadounidenses en Colombia: Un debate de Unasur.

December 9, 2009

Tras la frustrada reunión de UNASUR en Quito días pasados, el mandatario ecuatoriano Rafael Correa, presidente pro témpore de la Unasur, invitó al gobierno estadounidense a un diálogo con el bloque regional, en un momento en que algunos de los países miembros han expresado preocupación por el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos.

La cancillería ecuatoriana informó el lunes en un comunicado que Correa, como presidente de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), extendió la invitación “con el propósito de abordar temas de vital importancia para la región, en la fecha y lugar acordados por los canales diplomáticos”. El mandatario también envió a la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, la resolución aprobada por los países miembros de Unasur en la cita de cancilleres y ministros de Defensa en Quito, el 27 de noviembre.

El documento recogió la voluntad de Unasur de fomentar medidas de confianza y seguridad en la región. Además reafirmó a Sudamérica como “zona de paz”.

En la cita se debatieron, sin llegar a un acuerdo,  las implicaciones del acuerdo suscrito en octubre entre Colombia y Estados Unidos para que efectivos estadounidenses operen desde siete bases militares colombianas en el combate antidrogas en la región. Este tema provoca desde el rechazo absoluto por parte de gobiernos como el venezolano, hasta posiciones de preocupación de países como Brasil por el alcance de una solución.

Pese al no acuerdo en este tema, los representantes de los doce países que integran el UNASUR acordaron en Quito crear una red para intercambiar información sobre políticas de defensa. Se decidió que se presente un informe sobre gastos de defensa del ejercicio fiscal precedente, sobre la base de las categorías enunciadas en el “Instrumento para la presentación internacional normalizada de informes sobre gastos militares”, de las Naciones Unidas. Se deberán dar a conocer al Consejo de Defensa Sudamericana los presupuestos de defensa de los cinco últimos años, en forma gradual. También se consideró crear una red para intercambiar información sobre políticas de defensa, información sobre organización, funciones y procedimientos de los ministerios de defensa e información de fuerzas militares en efectivos, armas y equipos y en el establecimiento de un Banco de Información de los países de la UNASUR sobre registro de transferencia y adquisición de equipos y Armas Convencionales, en adición a la información que se debe remitir a la ONU y a la OEA.

También se acordó el desarrollo de un mecanismo de notificación y registro ante la UNASUR del texto integral de los acuerdos de cooperación intrarregionales y extrarregionales en materia de defensa y seguridad una vez aprobados, incluyendo los objetivos generales, alcance y vigencia de los mismos, así como el registro de adquisiciones y transferencias de armas y equipos. Dicho mecanismo, a solicitud de la parte notificante, respetará el principio de confidencialidad. También se deberá notificar, con antelación, a los respectivos Países Miembros limítrofes y a la UNASUR, cualquier maniobra, despliegue o ejercicio militar, terrestre, aéreo o naval planificado y oportunamente, tan pronto como sea posible, y los no planificados que se realicen en las zonas fronterizas en cuanto a número de efectivos, ubicación respecto a las fronteras, naturaleza y cantidad de equipo que se utilizará. A solicitud de la parte notificante, las partes notificadas respetarán la estricta confidencialidad de la información. Se  invitarán además observadores militares de países de la UNASUR a los ejercicios internacionales anteriormente mencionados.

Otras medidas acordadas incluyen desarrollar y perfeccionar sistemas nacionales de marcaje y rastreo de armas y una activa colaboración entre los Estados Miembros de UNASUR en la aclaración de casos de desvíos, contrabando y usos ilegales de armas bajo su custodia o provenientes de su territorio. Se adoptarán también  las medidas necesarias para prevenir e impedir la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley que ejerzan la violencia cualquiera que sea su origen.

Muchos temas. El tiempo dirá si estos convenios se cumplen o si serán solo otro papel firmado. A los documentos hay que traducirlos en hechos. El UNASUR no lo ha logrado todavía.

Mientras tanto, en la próxima cumbre se seguirá discutiendo si se aceptan o no las bases estadounidenses, cuando Colombia ya las instaló. Sudamérica, parece cada día mas lejos de lograr una integración regional duradera. Si hay sólo una oportunidad para generar una primera buena impresión, Unasur la dejó pasar. Pero también de los desencuentros se aprende. Quizás este comienzo sea una lección aprendida. Démosle tiempo.

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